miércoles, 8 de diciembre de 2010

2.5. AGENTES EDUCATIVOS E IDELOGICOS


FUENTE:
Villoro, L. (1996)
EL PODER DEL VALOR Y EL DINERO
Fundamentos de una ética política
Fondo de Cultura Económica

En el curso de Filosofía I, vimos el tema Humanización, que consiste en ilustrar a la humanidad en los valores culturales que se han producido a lo largo de la historia, sensibilizar, rescatar la ética por ser la mejor manera de devolver a los humanos su dignidad y racionalidad.

En el núcleo temático I de Filosofía II, hemos examinado como los seres humanos reducen las distancias, a través de los medios de comunicación generándose un proceso de transculturación, esto permite la imitación entre todas las culturas dando lugar a una cultura humana más rica.

Para este tema se retoma una parte del texto “EL PODER Y EL VALOR Fundamentos de una ética política” de Luis Villoro.

El Pensamiento Reiterativo. La Ideología.
Nadie construye sus creencias morales en el vacío. El individuo se desarrolla en un ámbito de moralidad en uso, consensual, aceptada por la sociedad a que pertenece como uno de los rasgos que constituyen la vida común.

La moralidad social está constituida por un conjunto de reglas de comportamiento. Las acciones de cada individuo en el espacio social no podrían llevarse al cabo sin reglas variadas que le enseñasen cómo debe comportarse en cada situación. A cada función en la sociedad corresponde cierto patrón de conducta. Cada posición está sujeta a reglas. Una misma persona no puede actuar de la misma manera como profesional, como padre de familia o como ciudadano. Son esas variantes de la moralidad social, correspondientes a las distintas clases, condicionadas por la situación económica y social, las que corresponderían a las morales como parte de la “superestructura” de que habla el discurso marxista.

La moralidad social incluye también reglas generales, aplicables a todo miembro de la sociedad considerado ciudadano. Siguiendo sus indicaciones, cada quien sabe cuál es su lugar en el espacio real de poder, cómo debe actuar para guardarlo y no interferir indebidamente en el poder de otros.

Un “sí mismo” se va construyendo en un juego de separaciones e identificaciones con los otros, en el espacio abierto por la moralidad efectiva. Este es un primer estadio en la construcción de una identidad personal, el individuo pretende enraizar su “sí mismo” en su propio pasado y prever, a partir de éste, su rol futuro en la sociedad. No es aún la identidad propia, como elección libre de sí mismo, sino como conciencia de su sitio en la comunidad y de lo que ésta espera de él.

El comportamiento normal es el que nos muestra cómo se debe actuar. El deber ser coincide con el cumplimiento social, normal de las reglas aceptadas. El deber ser está realizado en lo que normalmente es.

La moralidad social cumple una necesidad básica: la de pertenecer a un grupo. La vida social adquiere sentido en la medida en que puede verse integrada a un todo más amplio.

En todos los campos de la cultura, el pensamiento reiterativo tiene por función mantener “lo mismo”. Es el garante de la continuidad y del orden.

Moralidad social y cultura.
Una comunidad cultural está constituida por todos los sujetos que comparten una forma de vida fundada, en la admisión de superioridad de ciertos valores. Las creencias remiten, para justificar su verdad o probabilidad, a otras creencias, hasta llegar a ciertos supuestos básicos de toda creencia, que ya son susceptibles de justificación. Estas creencias básicas colectivas indican las líneas generales en que el mundo se configura ante una cultura. Podemos denominarlas, por lo tanto “figura del mundo” de una cultura. La figura del mundo varía de una cultura a otra. En cada caso, la moralidad social opera reiterando los valores básicos de la figura del mundo, que presenta unidad y sentido a una comunidad cultural. Por otra parte, la interpretación de los grupos dominantes en la sociedad es la que priva en las creencias generales de esa sociedad.

Los valores de interés general, al ser interpretados, sirven a un interés particular. Las reglas de la moralidad social son aceptadas espontáneamente, por imitación, sumisión y desidia, pero pueden también tratar de justificarse. Entonces pueden desembocar tanto en una ética del orden como en su interpretación ideológica.

El concepto de ideología.
Las ideologías proponen valores a realizar y ofrecen una interpretación de la vida social que pretende traducirse en una acción política.

Se entiende por “ideología” generalmente un marco de creencias y actitudes comunes a un grupo social que ordena las creencias de cada individuo perteneciente a ese grupo y le prescribe reglas de comportamiento. Son más resistentes a las innovaciones que los “credos” religiosos o morales y exigen un alto grado de adhesión afectiva. Esas creencias forman un sistema organizado que es aceptado por autoridad y cumple una función de dominio. Así, se habla de la ideología de un partido o movimiento político (la ideología anarquista, o nazi, o bolchevique), de una tendencia o mentalidad política (conservadora, liberal, monárquica), o de un grupo social (de los terratenientes, de la pequeña burguesía, del proletariado).

Lo que caracteriza a la ideología no es su relación con la razón, teórica o práctica, sino su función directiva del comportamiento.

Una interpretación marxista: Se entiende por “ideología” un conjunto de creencias condicionadas socialmente por las relaciones de producción. Las ideologías expresan una manera de ver el mundo y las relaciones sociales propias de cada clase, y responden a sus intereses particulares. Podría hablarse por lo tanto de una ideología “proletaria” frente a otra “burguesa” y de ideología “verdadera” y otra “falsa”. En esta interpretación, la noción de ideología está ligada a la de “superestructura”. La ideología de cada clase representaría, en la “superestructura”, su posición en las relaciones de producción.

Si hemos de ser coherentes con esta noción de “ideología”, toda moral resulta “ideológica”, todo comportamiento social está dirigido por una “ideología”.

Sin embargo, el concepto estricto de ideología no se aplica a todas las creencias y enunciados condicionados socialmente, sino sólo a aquellos que cumplen con ciertas características.

Las creencias compartidas por un grupo social son ideológicas si y sólo sí:
1) No están suficientemente justificadas (el conjunto de enunciados que las expresan no se fundan en razones válidas).
2) Cumplen la función social de promover el poder político de ese grupo.

Hay creencias falsas porque su justificación racional es errónea, pero hay otras (las ideologías) que se aceptan por motivos sociales, aunque sean injustificadas.
La ideología responde al interés particular de poder de un grupo social. Pero no puede imponerse a los demás sin hacerse pasar por el término de un interés general. La ideología consiste en una operación mental por la que los valores subjetivos, propios de un grupo, se presentan como si fueran valores objetivos.

Las ideologías consisten en un engaño: presentar creencias que responden a motivos interesados, como si se fundaran en razones válidas para todos.

Quien está sometido a una ideología cree sinceramente que sus creencias están fundadas en razones suficientes. El ideólogo presenta las creencias que lo benefician, como si respondieran al bien general. La ideología sirve par reproducir una estructura de dominio.

Ideología y ética.
No toda moral es reducible a simple ideología. La ideología presentan como valores objetivos los que responde a las necesidades de un grupo; la ética, en cambio, está constituida por enunciados que se fundan en razones válidas con independencia del punto de vista de cualquier grupo específico. Las ideologías acuden principalmente a prejuicios, sus razones no resisten una argumentación crítica; la ética en cambio, se funda en las razones que validan un conocimiento personal y pueden confirmarse en “valoraciones originarias”.

Las ideologías son motivadas por el afán de poder, la ética por la tensión hacia el valor. La una sirve a la dominación de un grupo, la otra a la realización del bien común.

Todo poder pretende legitimarse con un discurso que contiene algunos principios éticos. Todas las ideologías, aun las más atroces, hablan a nombre de valores. La práctica de la Inquisición no se entiende sin la voluntad de realizar, a su manera, una moral religiosa de la salvación humana. El individualismo salvaje del capitalismo competitivo se lleva a caco en nombre de una ética de la libertad de la persona.

Las ideologías tratan de conciliar dos discursos: un discurso ético y otro del logro del poder.

La doctrina ética que invoca una ideología no es, ella misma, necesariamente ideológica. La ideología consiste en la interpretación interesada de esa doctrina y en la argumentación que permite derivar de ella la justificación de un poder político. Así, una ideología, aun siendo falsa, puede incluir proposiciones éticas justificadas. Por ejemplo, los miembros de “Provida”, favorables a la represión jurídica del aborto, sostienen que el aborto es el asesinato de una persona humana. Esta es una valoración particular, que puede o no ser cierta, pero que no está fundada en datos científicos, no tampoco es compartido por todos, pues muchos disienten que el feto tenga las características de una persona.

La posición libre de distorsión ideológica no consiste en negar simplemente lo que dice la ideología, sino en restablecer la distinción entre principios éticos y valores subjetivos.

Como actividad complementaria al contenido temático ya visto, y en apoyo a las actividades del Programa de Acreditación en Grupos Colaborativos (PAC), debes de realizar las siguientes actividades:
1. Resumen del tema, que deberá de ser como mínimo, media cuartilla y como máximo una cuartilla.
2. Realizar un cuadro o un mapa conceptual sobre tema revisado.
3. Como aplicarías el tema en tu vida cotidiana.

2.5 DEFINICION DE EDUCACION

FUENTE:
http://www.discovereducation.org/index.php/uncategorized/la-definicion-de-educacion"

La palabra educación viene de la palabra latina educere que significa guiar, conducir o de educare que significa formar o instruir, y puede definirse como: todos aquellos procesos que son bi-direccionales mediante los cuales se pueden transmitir conocimientos, costumbres, valores y formas de actuar.

La educación no se lleva a cabo solamente a través de la palabra sino, está presente en todos nuestros sentimientos, actitudes y acciones. Es el proceso de concentración y vinculación cultural, moral y conductual.

De esta manera, gracias a la educación las nuevas generaciones pueden asimilar y aprender todos los conocimientos necesarios, las normas de conducta, los modos de ser y las formas como se ve el mundo de las generaciones anteriores a ellos, creando además nuevas visiones.

También se denomina educación al fin del proceso de socialización en los individuos de una sociedad, que se puede apreciar en la serie de habilidades, actitudes, conocimientos y valores adquiridos, produciendo cambios de orden intelectual, social, emocional, etc., en las personas.

Esto, dependiendo del grado de concientización le servirá para toda su vida o por determinados periodos pasando en última instancia a formar parte del recuerdo.

Por otro lado, los objetivos de la educación inicial son el incentivar el proceso de los niños en la estructuración de sus pensamientos, de su imaginación creadora, de las formas de expresión personal y de la comunicación a nivel verbal y gráfico.

Además de ello, debe favorecer el proceso de crecimiento o maduración en los pequeños niños en los campos sensoriales, motores, en lo lúdico y estético, en la iniciación deportiva y artística, en el crecimiento social afectivo y en los valores éticos.

Una de las preocupaciones principales es el de servir de estimulo en los hábitos de la integración social, de la convivencia en grupo y de la conservación en el medio ambiente.

También se ocupa de fortalecer los vínculos entre la institución educativa y la familia, y de atender y prevenir las desigualdades a nivel físico, psíquico y a nivel social que se originan en las diferencias de orden nutricional, biológico, ambiental y familiar a través de programas y acciones especiales y articuladas con otras entidades comunitarias.

Por otro lado, este es un proceso que se da a lo largo de la vida, todo el tiempo estamos en un constante proceso de educación. De esta manera, existen diversas definiciones que intentan tener el análisis del fenómeno de la educación, con relación al tiempo que poseen las personas.

De esta manera, los conceptos relacionados a la educación permanente, a la educación continua o a la educación de los adultos tienen aspectos comunes pero también poseen matices importantes que los hacen diferentes.

Como actividad complementaria al contenido temático ya visto, y en apoyo a las actividades del Programa de Acreditación en Grupos Colaborativos (PAC), debes de realizar las siguientes actividades:
1. Resumen del tema, que deberá de ser como mínimo, media cuartilla y como máximo una cuartilla.
2. Realizar un cuadro o un mapa conceptual sobre tema revisado.
3. Como aplicarías el tema en tu vida cotidiana.

BLOQUE TEMÁTICO II:


REFLEXIÓN FILOSÓFICA SOBRE EL PROCESO DE FORMACIÓN HUMANA

Propósito
Que el estudiante elabore y argumente su proyecto de vida, fundamentado en la reflexión filosófica sobre las relaciones entre educación y libertad, para concientizar su proceso de formación humana en su entorno.

Núcleo temático:
 Agentes educativos e Ideología
 Educación y Libertad
 Educación y Humanización
 Fundamentos filosóficos de un proyecto de vida


martes, 7 de diciembre de 2010

2.4. IDENTIDAD E IDENTIDAD CULTURAL



FUENTE:
http://www.idoneos.com/index.php/concepts/identidad-personal

IDENTIDAD PERSONAL

Desde un punto de vista psicológico puede decirse que identidad personal es la que hace que uno sea “sí mismo” y no “otro”. Se trata pues, de un conjunto de rasgos personales que conforma la realidad de cada uno y se proyecta hacia el mundo externo permitiendo que los demás reconozcan a la persona desde su “mismidad”, esto es, en su forma de ser específica y particular.

La individualidad sólo es posible cuando se exterioriza la personalidad auténtica del ser humano, de manera tal que éste pueda reconocerse a sí mismo como parte de la humanidad en general y, simultáneamente, como un ser único y diferente de los demás. Esto es pues, la identidad.

Algunos autores diferencian entre la identidad (en el sentido de identificación) que refieren a información cuantitativa y cualitativa que al ser observable y medible, puede asegurar que se trata de un individuo y no de otro, y la identificación personal; la primera se refiere a la información cuantitativa y cualitativa que al ser observable y medible puede asegurar que se trata de un individuo y no de otro, mientras que la segunda destaca los caracteres propios y distintivos que hacen que cada sujeto pueda diferenciarse de los demás. De esta manera, la identidad personal no se agota en la identificación.

IDENTIDAD CULTURAL
FUENTE:
http://www.mitecnologico.com/Main/IdentidadCultural

Es el sentimiento de identidad de un grupo o cultura, o de un individuo, en la medida en la que él o ella es afectado por su pertenencia a tal grupo o cultura.

En sentido esencial, las cosas son idénticas del mismo modo en que son unidad, esto se verifica en la solidaridad en un Estado a través de un sentimiento de identidad, aunque existan rasgos culturales que conformen un rico mosaico de grupos y cada persona elija su propio plan de vida; existe una identidad nacional en su historia, costumbres, tradiciones y en suma, valores culturales que nos identifican como mexicanos en un sentimiento nacionalista.

Historia: Es la disciplina que se dedica al estudio de los hechos realzados por el hombre en el pasado y que repercuten en el presente. Sirve sobre todo para comprender y la realidad.

Entendemos por costumbre, la repetición de una determinada conducta, realizada por la generalidad de los miembros de un grupo social, de manera constante y uniforme y con la convicción de cumplir un imperativo jurídico. En forma más breve, también se ha dicho que es un uso implantado en una colectividad y considerado por ésta como jurídicamente obligatorio.

La palabra tradición, en su sentido etimológico, sugiere la presencia de un legado que se transmite de generación en generación, por obra de un sujeto transmisor a un sujeto receptor. Lo que se transmite es, en su esencia, un acervo permanente de verdades vitales que asumen diversas y renovadas formas históricas.Tradición es la transmisión de un conjunto de verdades fundamentales que constituyen un tesoro doctrinal para el hombre y han sido recogidas de la revelación.

Este acervo, invariable en sí mismo, se encarna bajo formas históricas mutables, vivifica a los pueblos que lo reciben y les imprime fisonomía propia y particular estilo de vida.

Concurren, además, otras manifestaciones que recogen uno u otro de los aspectos que se contiene en la significación, a la que se refieren y de la que dependen. Son, por ejemplo, la mera transmisión intergeneracional de costumbres, creencias, modalidades estéticas, normas de conducta, etc., que son expresiones culturales del hombre y caracterizan la vida de un pueblo o una nación, pero a condición de que hayan adquirido una suficiente permanencia.

En el caso concreto de nuestro país, el núcleo esencial de la tradición tiene sus raíces en la concepción cristiana e hispánica que informa las bases de nuestro ser nacional, integrado por aportes diversos y autóctonos y europeos.
Cualquier otra corriente o pensamiento que se haya introducido o pretenda incorporarse a la vida nacional para sustituir dichos atributos esenciales o renegar de ellos no puede ser considerada tradición.

La cultura se concibe como un conjunto de conocimientos compartidos por un grupo de individuos que tienen una historia común y participan en una estructura social. Los valores compartidos juegan roles claves para el funcionamiento psicológico de los individuos. Los valores culturales centrales se reflejan en los textos y en las conductas colectivas (Inkeles y Levinson, 1969; Schooler, 1996; Triandis, 1995; Markus, Kitayama y Heiman, 1996).

La identidad del mexicano esta en la idea de pertenecer a una misma matriz cultural, cultura que resulta comprensible y significativa para los mexicanos que estamos insertos en la dinámica nacional, en el trabajo, estudiando, participando en los asuntos públicos, creando cultura, lo cual, a su vez, fomenta el sentimiento de pertenencia, de conocimiento y de responsabilidad mutua. Todos estos factores contribuyen a explicar la vinculación de los mexicanos con la cultura propia del mexicano que es lo que nos identifica.

Construcción de la Identidad Cultural
Características e ideas comunes pueden ser claras señales de una identidad cultural compartida, pero esencialmente se determina por diferencia: sentimos pertenecer a un grupo, y un grupo se define a sí mismo como tal, al notar y acentuar las diferencias con otros grupos y culturas. Cualquier cultura se define a sí misma en relación, o más precisamente en oposición a otras culturas. La gente que cree pertenecer a la misma cultura, tienen esta idea porque se basan parcialmente en un conjunto de normas comunes, pero la apreciación de tales códigos comunes es posible solamente mediante la confrontación con su ausencia, es decir, con otras culturas.

En breve: si piensas que eres parte de la única cultura existente, entonces no te ves como parte de una cultura.

De esta manera la dinámica de la auto-definición cultural implica un continuo contacto entre culturas. Más aún, esas relaciones nunca son de igualdad, dado que nunca se manifiestan de manera aislada: la complicada red de relaciones creada por la superposición de relaciones políticas, económicas, científicas y culturales, convierte cualquier relación entre dos culturas en una relación desigual. Siempre hay una cultura dominante, o una práctica cultural dominante (la cultura A puede ser, por ejemplo, dominante en literatura, y la B en cine).

El carácter desigual de las relaciones interculturales, es decir, el hecho de que la construcción de la identidad está ligada a relaciones de poder desiguales, implica que la construcción de la identidad pueda considerarse ideológica: al establecer su identidad, una práctica cultural construye, reproduce o subvierte los intereses sociales y las relaciones de poder.

El hecho mismo de que dentro de una cultura o práctica cultural exista la conciencia de una identidad común, implica que también hay un impulso hacia la preservación de esta identidad, hacia la auto-preservación de la cultura. Si la identidad es construida en oposición a los extraños, las intrusiones de otras culturas implican la pérdida de autonomía y por lo tanto la pérdida de identidad. Las convenciones compartidas en las que se basa una identidad son frecuentemente implícitas.

Para que el funcionamiento interno de una cultura sea posible, ciertas reglas básicas y significados que subrayan su producción son generalmente dadas por hecho por los participantes. Este todo estructurado (pero plural y dinámico) de presuposiciones es lo que llamamos “doxa”. De manera similar a la manera en la que la presuposición de una declaración lingüística (“¿Cuándo dejaste de golpear a tu esposa?”) no puede ser objetada (puedes contestar “nunca pare” pero no “nunca la golpee” a menos que llames al otro mentiroso), la doxa de una cultura determinada no puede ser objetada (haciéndola en el proceso explícita, en tanto su eficiencia descansa en su carácter implícito) sin desafiar la legitimidad auto-evidente de la cultura y sus productores.

Doxa (δόξα) es una palabra griega que se suele traducir por 'opinión'. Fue un concepto utilizado por Parménides, al distinguir la «vía de la verdad» de la «vía de la opinión», y más tarde por Platón.

Según Platón la doxa' se trata de un conocimiento fenoménico y, en consecuencia, según él, engañoso. La doxa comprendería dos grados: eikasia (εἰκασία) y pistis (πίστις), es decir, imaginación y fe o creencia. Platón contrapone la doxa a la episteme; a veces esta última se traduce como conocimiento científico pero, según Platón, la episteme solo tiene desarrollo en el mundo de las ideas (conocimiento intelectual) y no el mundo sensible (conocimiento sensible).

Como actividad complementaria al contenido temático ya visto, y en apoyo a las actividades del Programa de Acreditación en Grupos Colaborativos (PAC), debes de realizar las siguientes actividades:
1. Resumen del tema, que deberá de ser como mínimo, media cuartilla y como máximo una cuartilla.
2. Realizar un cuadro o un mapa conceptual sobre tema revisado.
3. Como aplicarías el tema en tu vida cotidiana.

2.3. PROBLEMÁTICA DE LA LIBERTAD



Wiechers, J. (2000)
ÉTICA Texto y cuaderno de trabajo.
México: Humanismo y sentido.
pp. 136-167

El hombre es libre por naturaleza porque es capaz de autodeterminarse, de escoger y decidir su propio destino y su propio proyecto de vida. Es verdaderamente libre no sólo porque puede desplazarse físicamente, sino porque puede pensar; expresarse, reunirse, asociarse, elegir a sus gobernantes y dar culto a Dios según su conciencia. Es libre además, porque no es esclavo o no esta sometido a dominio de alguien o de algo, sino que es dueño y soberano de sí mismo y de sus actos. Y dado que la libertad es una consecuencia de la inteligencia, hay que atribuir la libertad únicamente a la persona humana y divina. (Por eso, cuando hablamos de libertad, hablamos más bien de libertades)

Se suele identificar a la libertad con una de sus manifestaciones; la libertad de elección o libre albedrío, que es la capacidad en virtud de la cual el hombre juzga y elige libremente. Como enseña santo Tomás, la libertad de elección es la capacidad de la voluntad por la cual elegimos determinados medios para conseguir un bien con preferencia a otros. Esta capacidad de la voluntad se denomina apetito racional. Así como la inteligencia tiende a la verdad, la voluntad tiende al bien en general. Tener libre albedrío significa, en suma, que el sujeto sea dueño, juez y principio de sus actos.

• La verdadera libertad no es hacer lo que se nos antoje, sino encauzar nuestra naturaleza hacia su propia realización y perfección como personas.
• Por la libertad elegimos el proyecto de hombres o mujeres que queremos ser.
• La verdadera libertad es la que nos permite vivir nuestros derechos y deberes.
• La verdadera libertad es responsabilidad, es decir, la capacidad de responder por nuestras elecciones libres.
• La libertad debe estar dirigida al bien tanto propio como ajeno.

Como seres racionales, el ejercicio de nuestra libertad debe ser un ejercicio racional. La ley, la norma, la recta razón, son como una brújula que nos orienta en el mar de la libertad y nos permite reconocer la ruta para no perder el puerto, que es el que realizamos como personas y ser verdaderamente felices. Aunque no toda libertad es necesariamente buena, ya que nuestra libertad esta abierta al bien y al mal mediante la luz de la razón y la fuerza de la voluntad, nuestra libertad debe ser orientada hacia el bien y alejarse del mal.

Las normas y las leyes, antes que destruir nuestra libertad nos permiten conseguir nuestra verdadera liberación. Sin que nos dejan en la libertad de hacerlo o no. Tal es el dilema y el reto que conlleva el don y distintivo más grande del hombre, que es el ser libres.

Por eso, salta a la vista que ser libres no es fácil. Como seres racionales que somos y por el dinamismo que entraña el perfeccionamiento de nuestra naturaleza, ser libres es una misión y una lucha que nos lleva toda la vida. Saber ser libres –sobre todo hoy día en que tantos factores nos inclinan a ser esclavos- implica un trabajo arduo, un reto cotidiano que, no pocas veces, revestirá un carácter heroico.

Ser libres es saber elegir, y todos elegimos un bien pero no todos elegimos bien. En este sentido no todos somos verdaderamente libres. Cuando un bandolero elige robar, esta eligiendo un bien, pero no esta eligiendo bien. No elige un mal, porque para él el objeto de su robo es un bien. Sin embargo se trata de un bien aparente, de un bien momentáneo, que es un mal moral. El que es verdaderamente libre elige bien un bien.

Libertad por lo tanto, no debe ser un concepto abstracto; debe referirse a situaciones muy concretas, por lo que es necesario distinguir tres sentidos fundamentales de la libertad:

1.- La libertad de autodeterminación, que también se llama libre albedrío o libertad de necesidad (libertas a necesitate)
Es la capacidad en virtud de la cual el hombre juzga y elige libremente. Este tipo de libertad es propia del sujeto espiritual como lo es el hombre, pues todo sujeto que posee voluntad es por naturaleza libre, aunque no siempre obre libremente. Tener libre arbitrio significa que el sujeto sea dueño, juez y principio de sus actos. Por ello, el elegir es la finalidad esencial del libre albedrío. Los animales irracionales se mueven a sí mismos, por eso no poseen libre albedrío sino libertad física. Sin embargo, cada vez que hacemos una elección estamos limitados, ya que no podemos escoger todo debemos renunciar a muchos bienes al determinarnos por otros. También estamos limitados por la ignorancia, las pasiones, los prejuicios, las circunstancias, etc.

2.- La libertad de coacción, que es el poder de hacer aquello que se quiere. Se incluye en ésta la libertad de pensamiento, de expresión, civil, política, de comercio, religiosa, etc.

2.1.- Libertad física: también llamada libertad de compulsión o de espontaneidad: es la libertad de ataduras físicas que afectan la ejecución del acto.

2.2.- Libertad de pensamiento: es una de las manifestaciones más básicas de la libertad, ya que nace en el interior del hombre. Para que se de esta libertad se requiere de un ambiente propicio que involucra otras libertades.

2.2.- Libertad de pensamiento: es una de las manifestaciones más básicas de la libertad, ya que nace en el interior del hombre. Para que se de esta libertad se requiere de un ambiente propicio que involucra otras libertades.

2.3.- Libertad política: en su Ensayo sobre el gobierno civil, John Locke define a la libertad política de la siguiente manera: “La liberta del hombre en sociedad consiste en no hallarse bajo más poder legislativo que el establecido en la nación por consentimiento, ni bajo el dominio de ninguna voluntad o restricción de ninguna ley, excepto las promulgadas por aquél según la confianza en él depositada”.

2.4.- Libertad legal: se refiere a las ataduras que provienen de la autoridad ordenante. Consiste en poder hacer todo lo que no esta prohibido por las leyes, las cuales restringen nuestra libertad al imponernos una necesidad moral.

3.- La libertad de perfección, de espíritu o moral, que es la propia del sabio, del santo, de Spinoza o de san Pablo y que consiste en el dominio de la razón y del espíritu sobre lo inferior y exterior. Para este tipo de libertad se puede tomar el termino de liberación, que es el resultado del progreso moral.
Es verdaderamente libre en su interior. la libertad moral es, pues, la adhesión personal a los valores morales de tal manera que permite una fácil elección por el recto camino de la moralidad.

Mediante este tipo de libertad, el ser humano:
 Logra su verdadera liberación.
 Alcanza su realización como persona.
 Elige el bien como la opción mas importante de su vida.
 Lucha por implantar en sus actos los principios morales.
 Rompe con todo aquello que lo aleja del ideal moral.
 Vive con alegría sus valores.
 Se abre y se entrega a los demás.
 No se encierra en si mismo.
 Edifica su propia armonía interior.
 Llena su vida del sentido profundo de la trascendencia divina.

Límites y obstáculos de la libertad
Todo acto verdaderamente libre implica conocimiento y consentimiento. La intervención de nuestra inteligencia por el conocimiento de lo que hacemos y de nuestra voluntad por el consentimiento de lo que decidimos, es lo que nos hace responsables. Ser responsables de nuestros actos significa aceptar nuestro deber y asumir sus consecuencias.

Sin embargo, bien sabemos, y nos lo recuerda Heidegger, que nuestra libertad es finita, contingente, limitada, imperfecta, pues somos seres igualmente contingentes, limitados e imperfectos. Estas limitantes y condicionamientos de nuestra libertad no solamente se refieren el aspecto metafísico y psicológico, sino también se extienden a todas las demás facetas de nuestra realidad humana.

No todos nuestros actos, pues, son igualmente libres, ni somos igualmente responsables de todos lo que hacemos o dejamos de hacer; si falta conocimiento y/o consentimiento, puede disminuir nuestra responsabilidad. Si la falta de conocimiento o consentimiento fuera total, la responsabilidad podría quedar eliminada por completo.

Entre los factores que pueden aumentar o reducir nuestra responsabilidad consideraremos los siguientes:

1.- Ignorancia
1.1.- Ignorancia invencible: también se llama ignorancia antecedente, ya que precede al acto de la voluntad. En este tipo de ignorancia el individuo no se da cuenta de su ignorancia o no puede superarla por más esfuerzos que realiza. (dado que el conocimiento es una condición indispensable para que se de un acto libre, la ignorancia invencible destruye la responsabilidad. Se trata, en este caso, de un acto involuntario, es decir, de un acto del hombre.)

1.2.- Ignorancia vencible: el individuo sabe que es ignorante, pero no se ha esforzado lo suficiente por adquirir los conocimientos que debería adquirir. (no destruye la responsabilidad, pero l a disminuye. El grado de responsabilidad dependerá del grado de negligencia y de la gravedad de la materia que se trate.)

1.3.- Ignorancia afectada: En este tipo de ignorancia se evita deliberadamente el conocimiento presentando a la misma ignorancia como pretexto. El sujeto quiere ignorar para faltar más libremente a la norma. (Por tratarse de una ausencia de conocimiento, este tipo de ignorancia disminuye la responsabilidad; por usar la ignorancia como pretexto, la aumenta)

2.- Pasiones
Son todos los movimientos que surgen del apetito sensible. Si la pasión se presenta antes de que nuestra voluntad actué, se denomina pasión antecedente; si se provoca deliberadamente, se denomina pasión consecuente.

3.- Miedo
Es una turbación interior causada por la amenaza de un mal inminente y difícil de evitar. Si se trata de un miedo extremo que provoque pánico y la perdida de todo control, la responsabilidad puede quedar eliminada. En los demás casos, el miedo suele disminuir la responsabilidad sin eliminarla, ya que permite el uso de la razón y la voluntad.

Los actos ejecutados por miedo son una mezcla de actos voluntarios e involuntarios, pues son actos que hacemos, pero no quisiéramos hacer. Desde luego que en estos casos la responsabilidad disminuye, ya que se debilita el consentimiento, se divide la mente y se reduce el autocontrol. El miedo, en general, debe ser considerado en relación con la persona y sus circunstancias.

4.- Violencia
Es una coacción que se ejerce desde el exterior y fuerza al hombre a realizar un acto en contra de su voluntad. La violencia afecta el acto exterior y no puede llegar directamente a la voluntad, pues la voluntariedad reside en el interior de la persona. Por más violentamente que seamos forzados a realizar determinado acto, ese acto es involuntario mientras nuestra voluntad se resista. La responsabilidad disminuye según la gravedad del caso y de la violencia e que se trate. De cualquier forma, nos pueden obligar a hacer determinada acción, pero no pueden hacer que la queramos.

5.- Trastornos psicológicos Son funcionales que alteran la iniciativa, la voluntad, la sensibilidad, las funciones psicosensoriales, la asociación de las ideas, al corriente del pensamiento, el carácter, el estado de ánimo y el humor, la conciencia moral, la conducta y la actividad en general. Estos estados mentales, que afectan en diversos grados la capacidad de la persona para realizar actos libres, se suelen clasificar en dos grandes grupos:

a) Neurosis: como seres imperfectos, limitados y contingentes que somos, nos vemos sometidos con frecuencia, y en diversas etapas de la vida, a posibles neurosis. Estas, son trastornos más o menos ligeros, son consientes, y, aunque nos afectan y nos hacen sufrir, no repercuten notablemente en nuestro comportamiento social. Las angustias, la ansiedad, la astenia (fatiga que puede llegar a imposibilitar cualquier esfuerzo), ciertas fobias, complejos, fijaciones, depresión (que cada vez es mas frecuente), etc., son ejemplos de algunos de estos padecimientos. Estas neurosis reducen en mayor o menor grado la responsabilidad.

b) Psicosis: son trastornos muy acusados que perturban sensiblemente la conducta social y llegan a eliminar por completo la responsabilidad. Tal es el caso de las diversas manifestaciones y grados de esquizofrenia.



Como actividad complementaria al contenido temático ya visto, y en apoyo a las actividades del Programa de Acreditación en Grupos Colaborativos (PAC), debes de realizar las siguientes actividades:
1. Resumen del tema, que deberá de ser como mínimo, media cuartilla y como máximo una cuartilla.
2. Realizar un cuadro o un mapa conceptual sobre tema revisado.
3. Como aplicarías el tema en tu vida cotidiana.

2.2. FETICHISMO



FUENTE:
http://googleusercontent.com/commodityfetishism

FETICHISMO
Este término deriva de Fetiche (del portugués fetiço: hechizo) que alude a un ídolo u objeto de culto, de ciertos pueblos primitivos. A este objeto, al fetiche, se le atribuían propiedades mágicas derivadas de un dios o de determinada persona.

Una idea añadida en la segunda edición de la Capital de Marx. Es en general, el análisis de la mercancía que se realiza para revelar la anatomía microscópica de la sociedad burguesa, Y también para demostrar que la riqueza capitalista es siempre una obligada comparación entre las mercancías.

Sin embargo, según Marx, la mística o personajes fetiche de estos productos no radica en su valor de uso, sino en el hecho de que los productos que son mano de obra, De qué manera determinadas relaciones sociales entre los hombres asumen la forma fantástica y alienado de una relación entre las cosas.

Aquí el fetichismo es llevado una vez mas a participar en las relaciones humanas llegan a ser vistos como propiedades de los objetos inanimados. A raíz de Feuerbach, Hasta su mentor de 1845, Marx dice que la analogía de verdad en la religión. En la religión en general y de la idolatría, en particular, lo que no son más que las producciones del cerebro humano aparecen como seres independientes con una vida propia. Al igual que los dioses son inseparables de sus creadores humanos, de modo que el fetichismo es inseparable de la producción de mercancías. Este concepto se encuentra a menudo adoptado para mostrar la permanencia de la preocupación inicial de Marx con la alienación humana y con la enajenación del trabajo.

En el trabajo semiótico de Baudrillard, el fetichismo de la mercancía se ha desplegado para explicar los sentimientos subjetivos hacia los bienes de consumo en el reino de la "circulación", es decir, entre los consumidores. Baudrillard estaba especialmente interesado en la mística cultural añadida a los objetos por la publicidad, que anima a los consumidores para la compra como ayuda para la construcción de su identidad personal.

En Para una crítica de la economía política del signo (1972), Baudrillard desarrolla una noción de la señal de que, como la noción del espectáculo de Debord, corre junto a los productos básicos de Marx.

Otros teóricos se han preocupado por la situación social de los productores de artículos de consumo en relación con sus consumidores. Por ejemplo, la persona que posee un Porsche tiene más prestigio que la gente que trabaja en la cadena de montaje que lo produjo. Pero esta versión de fetichismo de la mercancía se refiere más a la creencia de que el coche (o Cualquier Objeto manufacturado) es más importante que las personas, y confiere facultades extraordinarias más allá de la utilidad material de aquellos que lo poseen (consumo conspicuo).

2.2. ENAJENACIÓN


FUENTE:
D’Amato, P. 31 de octubre de 2003
ENAJENACIÓN
http://socialistworker.org/Obrero.shtml
(Modificado)

ENAJENACIÓN
El término "enajenación" comúnmente se refiere a un sentimiento de separación, de estar solo y lejos de otros. Es decir, puede ser entendida en términos muy generales como un sentimiento, una experiencia de aislamiento, impotencia y frustración; como una pérdida de control de la propia vida e incluso como la sensación de distanciamiento de la sociedad e incluso de nosotros mismos. Para Marx, la enajenación no era un sentimiento ni una condición mental, sino una condición económica y social de la sociedad de clases--en particular, de la sociedad capitalista.

La enajenación, en términos marxistas, se refiere a la separación de la masa de asalariados de los productos de su propio trabajo. Marx expresó primero esta idea, de forma algo poética, en sus Manuscritos de 1844: "El objeto que el trabajo produce, su producto, se presenta como algo opuesto a él, como una fuerza independiente del productor".

Marx no realiza un análisis de toda forma de alienación, sino solamente realiza un análisis concreto de la alienación específicamente capitalista. Así, el estudio de la alienación sirve desde luego, para darnos cuenta de una categoría fundamental, que nos sirve en general para hacer una severa crítica a la cultura postmoderna y en particular a la cultura capitalista, en donde podemos encontrar que la enajenación la vivimos en la vida cotidiana y en donde además ésta nos sirve para justificar la pasividad, la posición de victimas ante el poder político o el poder económico y la imposibilidad de transformar el mundo.

La mayor parte de nosotros no es dueña ni de las herramientas, ni de la maquinaria con que trabajamos, como tampoco de los productos que producimos--estos pertenecen al capitalista que nos empleó. Pero todo con lo que (o sobre lo que) trabajamos en algún momento provino del trabajo humano. La ironía es que dondequiera que miremos somos confrontados con la labor de nuestras propias manos y cerebros, y sin embargo estos productos de nuestro trabajo aparecen como cosas fuera de nosotros, y fuera de nuestro control.

El trabajo y los productos de nuestro trabajo nos dominan, en vez de lo contrario. En vez de ser un lugar en donde realicemos nuestro potencial, el lugar de trabajo es meramente un lugar al que nos vemos obligados a ir para obtener dinero para comprar las cosas que necesitamos.

"Así que", escribió Marx, "el trabajador se siente a si mismo cuando no trabaja; cuando trabaja, no se siente a si mismo. Se siente a gusto cuando no trabaja, e incómodo cuando trabaja. Su trabajo, por lo tanto, no es voluntario sino forzado, es trabajo forzado. Es, por lo tanto, no la satisfacción de una necesidad pero un mero medio de satisfacer las necesidades fuera de éste. Su carácter enajenado es demostrado claramente por el hecho de que tan pronto como la compulsión física (o similar) deja de existir, se le rehúye como a la peste".

En la producción capitalista, los bienes se producen para el mercado, para obtener una ganancia. Lo que importa para el trabajador, como he dicho, es que él o ella obtengan una remuneración adecuada por su trabajo. Qué se produce, en este sentido, es inmaterial.

También es completamente inmaterial para los capitalistas. Mientras que lo que ellos hagan un mercadeo y pueda ser vendido con una ganancia, a ellos no les interesa un comino si lo que venden son piedras o agua embotellada. En este proceso, el capitalista ve al trabajador como un mero componente de la producción--un bien (su trabajo) para ser exprimido tanto como sea posible.

Además, dado que el objetivo de la producción capitalista es la ganancia y no el satisfacer las necesidades humanas, los productos del trabajo efectuado anteriormente (denominado "muerto")--como la maquinaria y los materiales, que son controlados por los capitalistas--dominan completamente el trabajo actual (denominado "vivo"). Los trabajadores son literalmente esclavos de la máquina y del proceso del trabajo. Este los controla, en vez de lo opuesto.

Es por ello que, "El trabajador se vuelve más pobre en la medida que produce más riqueza y a medida que su producción crece en poder y en cantidad. El trabajador se convierte en una mercancía aún más barata cuantos más bienes crea. La devaluación del mundo humano aumenta en relación directa con el incremento de valor del mundo de las cosas. El trabajo no sólo crea bienes; también se produce a sí mismo y al trabajador como una mercancía y en la misma proporción en que produce bienes.

Este hecho supone simplemente que el objeto producido por el trabajo, su producto, se opone ahora a él como un ser ajeno, como un poder independiente del productor.

Quizás una de las formas más degradantes de la enajenación es la manera en que todo puede convertirse en un bien que puede ser comprado y vendido--inclusive el sexo.

Hay otro aspecto de la enajenación que Marx llamó el "el fetichismo de los bienes". Lo que él quiso decir con esta frase extraña es la manera en que la relación social entre seres humanos, en el contexto de la producción para el mercado capitalista, toma "la forma fantástica de una relación entre cosas".

En el capitalismo la misma idea de naturaleza humana, queda alienada o fetichizada, en este sentido el fetichismo de la mercancía, se refiere de que el producto de la practica humana, cuando se convierte en mercancía, es decir, cuando se vende en un mercado, esconde su origen humano, y se contrapone al hombre como objeto natural con leyes propias. Fetichismo es otro término que agrega Marx al léxico de alienación.

Es precisamente sobre la fetichización de la naturaleza humana, entendida como una red de relaciones económico-sociales, que se erige la alienación de toda la cultura, la cual culmina en la religión.

Marx descubre que es el capitalismo el principal origen de la enajenación, es decir, como un efecto del capitalismo, el ser humano se encuentra no sólo ajeno de sí mismo, sino también de los demás hombres, y es ajeno del mundo que el mismo ha creado y transformado.

La naturaleza anárquica e imprevista de la producción para el mercado implica que sus participantes no son capaces de controlarlo. El resultado es que el comienzo de un periodo de crecimiento económico o el desliz hacia una brusca contracción son acontecimientos que suceden independientemente de la voluntad de los participantes. "Para ellos", dice Marx, "su propia acción social toma la forma de actos de objetos, que gobiernan a los productores en vez de ser gobernados por ellos".

La única manera de superar la enajenación es cuando los trabajadores decidan abolir colectivamente su separación de la propiedad y el control de los medios de producción, y usen este control para abolir el mercado y lo reemplacen con una planificación consciente que permita satisfacer las necesidades humanas.

Fuente (s):
1. Marx, Karl. "Manuscritos Económico-Filosóficos". Fondo de Cultura Económica, México 1992.

2. Feuerbach, Ludwig. "Tesis Provisionales Para La Reforma de la Filosofía". Labor, Barcelona 1976.

3. Fromm, Erich, et al. "La Soledad del Hombre". Monte Ávila Editores, Caracas 1970.

4. Hegel. "Fenomenología del Espíritu". Fondo de Cultura Económica, México 2000.



Como actividad complementaria al contenido temático ya visto, y en apoyo a las actividades del Programa de Acreditación en Grupos Colaborativos (PAC), debes de realizar las siguientes actividades:
1. Resumen del tema, que deberá de ser como mínimo, media cuartilla y como máximo una cuartilla.
2. Realizar un cuadro o un mapa conceptual sobre tema revisado.
3. Como aplicarías el tema en tu vida cotidiana.
P. D. Esta actividad esta compuesta por los temas enajenación y fetichismo.